El 14 de diciembre de 1947, con un partido entre el Real Madrid y el club portugués Os Belenenses, se inauguró el Estadio Santiago Bernabéu, que en aquella fecha era considerado el mejor, el más moderno.
Su historia ha ido discurriendo de forma paralela al arrollador crecimiento de un equipo campeón que logró equiparar con sus títulos la grandeza alcanzada por el escenario. Son años dorados que sacian los sueños de todo aficionado: el mejor equipo, en el mejor Estadio. Para llegar a este punto es justo señalar el protagonismo de una persona que con su fe y su visión supo manejar con mano firme el timón de aquel grandioso proyecto y llevarlo a buen puerto: Santiago Bernabéu, a quien en su honor se bautizó el coliseo con su nombre. Su gran proyecto de Estadio capaz de albergar a la cada vez más numerosas afición madridista fue una hermosa realidad gracias a su esfuerzo y gestión.